Chanel.
Sé de una que no va a dejar escapar ni uno de los looks de este segundo collage, es Vanessa Paradis, ¿verdad? son muy ella. Por otro lado brillos y del primero montaje son la novedad y más lo es el colorido y la mezcla del mismo. La colección ha sido muy vaporosa, lejos de los rectos y establecidos trajes sastre de Chanel.
Giambattista Valli.
La fantasía revoloteaba en cada propuesta. Volantes, volutas y sedas y satenes bien retorcidos para vestirnos mucho, y sofisticarnos más. La fantasía ha ido más allá de neutralizar a las modelos con mariposas en la boca y las joyas han tomado parte. Un bosque encantado y florecido ha sido la base de la que han partido las apuestas.
Alexis Mabille.
Brillo abudante. Se finaliza la silueta de la mujer en peinados y tobillos recogidos. Entre tanto vestidos ceñidos y faldas lápiz. La originalidad se palpa en cada salida, dicen mucho por sí mismas y no hay ningún outfit que se retroalimente de otro, individuales y con fuerza propia, no ha faltado inspiración e idea. Un clasicismo rejuvenecido con atrevimientos y transparencias en los que el vestido casi está dibujado. Acierto y buen sabor de boca con este Alexis que suele gozar de unas rarezas y unas salidas exitosas.
Maison Martin Margiela.
Cabezas y caras anuladas por el brillo y los destellos. Outfits abigarrados, de pies a cabeza habiendo historia y sin decantarse, todo vale. Gasas que no sin llevar su propio adorno cubren bien las piernas. Vemos más largos hasta los pies.
El cabaret apoderado de la pasarela, encontramos también que las maniquíes pisan la pasarela con recargo, no se plantea elección y se crea un todo. Mangas como mero adorno llaman la atención. Flecos arriba y abajo y sacudiéndose a cada paso, y la esencia masculina no choca con la feminidad del cabaret. Negro absoluto.
Feminidad la que abandera Valentino, y más flores. No cesan. Más que trilladas las tenemos y las vemos venir, en estampados o formando parte de la forma del tejido, realzando la figura o situadas estratégicamente en transparencias, las cuales no dejan de estar en auge. Los vestidos priman vaporosos y bien largos, estrechándose en la cintura.






